El incremento en el número de personas ancianas impone un impostergable reto para las políticas y estrategias de salud en aras de satisfacer sus necesidades y brindarles la posibilidad de vivir sus últimos años con excelente calidad de vida.
La prolongación de la esperanza de vida ha sido un anhelo de la humanidad, por lo que, la longevidad está produciendo reto sin precedentes a los que tienen la responsabilidad de elaborar políticas y a los ciudadanos, en particular, pues se deben mantener altos niveles de seguridad social y económica,
