Desde sus inicios la ciencia se ha basado en prácticas de colaboración y producción de conocimiento público, principalmente en forma de publicaciones. Sin embargo, durante muchos años las políticas de
comercialización de la ciencia han limitado el acceso al conocimiento científico disponible, debido a la formalización de normas de membresía científica, la especialización del conocimiento y su creciente distancia del público, la concentración mundial de las editoriales de publicaciones científicas y su
injerencia sobre los esquemas de incentivos académicos, la difusión de las políticas de vinculación tecnológica y la comercialización del conocimiento científico. En respuesta, un nuevo movimiento denominado Ciencia Abierta tiene en su horizonte revertir ese progresivo distanciamiento generado entre
el conocimiento científico y el conocimiento público.