Dos vacunas atenuadas con fármacos inducen altos niveles de protección contra la malaria

Dos vacunas atenuadas con fármacos inducen altos niveles de protección contra la malaria

Una de las mayores dificultades para el desarrollo de la vacuna contra la malaria es que no existen modelos animales apropiados y, por esta razón, es necesario realizar ensayos clínicos en poblaciones endémicas. Mujeres embarazadas y niños de estos lugares son los grupos más vulnerables a la enfermedad.

La picadura de mosquitos infectados por el parásito Plasmodium falciparum propaga la enfermedad a través de unas formas parecidas a esporas –denominadas esporozoítos–, que logran introducirse en el hígado de la persona infectada y replicarse dentro de unas células denominadas hepatocitos. Después, muchos miles de parásitos infecciosos se liberan en el torrente sanguíneo, donde infectan los glóbulos rojos, se multiplican aún más y causan la enfermedad.

Un equipo liderado por Patrick Duffy, científico del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de EE UU (NIAID, por sus siglas en inglés), ha logrado inmunizar a 56 voluntarios adultos sanos con esporozoitos infecciosos químicamente debilitados. 

“Se trata de una vacuna de parásitos vivos. Es decir, cuando la inoculamos no están atenuados. La forma en que logramos debilitarlo es que las personas que se vacunan reciben fármacos y son esas drogas las que atenúan el parásito”, afirma a SINC Duffy.

El ensayo consistió en administrar la vacuna para, días después, recibir una dosis de pirimetamina o cloroquina, dos fármacos profilácticos que matan los parásitos en fase hepática y en fase sanguínea, respectivamente. Los resultados se publican en la revista Nature.

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Artículo completo: “Two chemoattenuated PfSPZ malaria vaccines induce sterile hepatic immunity”. Patrick E. Duffy et al., en Nature.

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