Nutrientes clave en la alimentación complementaria: el hierro en fórmulas y cereales

Nutrientes clave en la alimentación complementaria: el hierro en fórmulas y cereales en bebés

Es sabido que en los primeros 6 meses de vida de los infantes la lactancia materna constituye un adecuado aporte de nutrientes. Pero investigaciones han demostrado que después de los 6 meses esto no parece ser suficiente debido a los altos requerimientos nutricionales de los niños, principalmente de proteína, hierro, calcio, entre otros. De ahí que haya sido recomendado por las directrices pediátricas europeas que se comience con una alimentación complementaria después de las 17 y 26 semanas de nacimiento.

El hierro es uno de los nutrientes más demandados en esta etapa de vida, relacionándose en funciones importantes en el organismo como el transporte de oxígeno a través de los glóbulos rojos, y su carencia equivale a un retraso del desarrollo cognitivo en los infantes. Es por esto que numerosos estudios afirman que la fortificación de los alimentos infantiles con hierro es una adecuada medida de protección frente a la deficiencia de este mineral.

Según el estudio, los niños alimentados exclusivamente con lactancia materna ingieren aproximadamente 0,35 mg de hierro. Los requerimientos de hierro total son de 0,49 mg/día, de los que se absorben 0,03-0,15 mg de hierro, ya que no todo el hierro que está presente en la leche es absorbido y utilizado por el organismo. Es por esto que se recomienda complementar la lactancia materna con el consumo de alimentos ricos en hierro hemo y el empleo de fórmulas infantiles fortificadas en hierro, con el fin de asegurar un adecuado suministro de este mineral a los bebés.

Requerimientos de hierro en niños menores de 12 meses

El consumo de hierro recomendado se hace tomando en consideración la biodisponibilidad del mismo en la dieta de los niños.  Para esto también se debe conocer las dos formas fundamentales de hierro presentes en la dieta: la primera de ellas es el hierro hemo o hierro orgánico, que aparece en alimentos de origen animal, y el hiero no hemo o hierro inorgánico, que se encuentra fundamentalmente en alimentos de origen vegetal.

En relación a las fuentes adicionales de hierro los investigadores plantean la posibilidad del consumo de cereales y formulas infantiles, pues las sales empleadas para la fortificación de estos son solubles en agua y con una alta biodisponibilidad. También, es recomendado evitar el uso de leches con bajo contenido en hierro, como la leche de vaca, cabra o soja, mas bien proporcionar alimentos ricos en vitamina C que potencia la absorción de hierro. Es aconsejable incorporar paulatinamente el consumo de carnes o pescados en forma de puré a partir de los 6 meses de edad, reforzando el consumo de nutrientes que ayuden a la absorción del hierro, como vitamina C, proteínas de origen animal, aminoácidos, etc.

Prevención de la deficiencia de hierro en la población infantil

La Organización Mundial de la Salud define tres estrategias para prevenir la deficiencia de micronutrientes en menores: fortificación de alimentos, suplementación y diversificación de la dieta, siendo esta última el método de preferencia. Los alimentos recomendados por su alta concentración de hierro son: las carnes rojas, las legumbres y los cereales fortificados en hierro, así como las frutas (principalmente por su aporte en vitamina C). Hay que recalcar que solo los niños que, durante esta etapa, no ingieren cantidades adecuadas de hierro proveniente de los alimentos, la suplementación mineral resulta efectiva.

Estrategias para aumentar la absorción de hierro

Las principales estrategias utilizadas para reducir la incidencia de desnutrición por déficit mineral son el empleo de suplementos farmacéuticos, la fortificación de los alimentos una dieta más variada y el uso de procesos tecnológicos que permitan eliminar o degradar inhibidores de la absorción de hierro y la adición de promotores de la absorción, aun así, ninguno de estos ha resultado del todo eficaz.

Una estrategia interesante sería incrementar el nivel total de micronutrientes de los alimentos de origen vegetal, al tiempo que se incrementa la concentración de componentes que favorezcan su absorción y/o se disminuye el contenido en componentes que inhiben su absorción, mediante el empleo de variedades de la planta o el uso de la ingeniería genética.

Lo cierto es que la eficacia de la fortificación con hierro en alimentos infantiles está ampliamente estudiada y contrastada. Sin embargo, hay pocos datos sobre la biodisponibilidad y absorción de estas fuentes en humanos, y aún menos en niños.

Consultar artículo en: Nutrientes clave en la alimentación complementaria: el hierro en fórmulas y cereales. Acta Pediátrica Española, 2016.

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