La industria de las enfermedades crónicas

La industria de las enfermedades crónicas

La presencia del COVID-19 es tema recurrente a tratar actualmente en la mayoría de investigaciones, puesto que este está muy vinculado con la mayoría de actividades que realiza el ser humano, incluso en la industria alimentaria. Pero también ha hecho que las personas tomen más a la ligera las enfermedades ya existentes como la diabetes, problemas cardiovasculares, cáncer, entre otras.

Así lo plantea el estudio, acusando no solo a la llegada del nuevo coronavirus y los malos hábitos del hombre, sino también a la industria alimentaria. Esto debido a que promueven malos hábitos alimenticios de acuerdo a los productos que realizan, no del todo naturales y con altos componentes químicos.

La gran Industria Alimentaria

El problema está más arraigado aun ya que, a pesar de que los gobiernos impongan medidas en este sector, los mismos gobiernos se mueven por intereses económicos.Pero también ocurre en el mundo científico, el caso de Coca Cola en España es de los más conocido, pagándoles millones de euros a organizaciones científicas y médicas para que presentaran estudios mostrando la seguridad de sus productos. Obviamente, estos resultados adulterados están lejos de ser verdad, pues diversos estudios particulares han demostrado que el uso de sus productos se asocia con la aparición del cáncer.

El caso de Norteamérica también es conocido, se sabe de cinco compañías de comida rápida que son las que establecen las reglas para todo el sector agroganadero. Como resultado, esta comida, que es mas barata que la normal, ha copado los medios de comunicación, restaurantes y supermercados, aumentando las posibilidades de padecer obesidad y diabetes por pare de la población que la consume.

Así también, los investigadores muestran el caso de Colombia (lugar de origen de los mismos), país donde no existen regulaciones alineadas con las propias exigencias de la OMS para acabar con la epidemia de estas enfermedades. Carecen de medidas básicas y urgentes como son los impuestos a las bebidas azucaradas, prohibición de la publicidad infantil de alimentos insanos, regulación de un etiquetado alimentario claro y eficaz, inclusión de la alimentación saludable en el currículo escolar, entre otras.

Para estos problemas del crecimiento desmesurado de las tasas de enfermedades crónicas a nivel mundial, los investigadores tienen identificada una causa especifica y es todo el enredo mediático que promueve malos hábitos alimenticios. Esto se permite por la corrupción que la industria alimentaria promueve en el sistema de salud y los gobiernos.

Y si de soluciones se trata, el estudio deja en claro dos vías para esto. La primera de ellas se basa en establecer una regulación estricta que exija que las corporaciones manifiesten públicamente todos los conflictos de intereses científicos, de políticas públicas e ideológicas que han manejado. Y como otra solución, se debería establecer entidades de financiamiento independiente que puedan aceptar contribuciones de las empresas para la realización de la investigación científica y sobre la política pública, pero sin ningún tipo de injerencia.

Quizás esto permita garantizar que llegue información verídica a las manos de las entidades de salud, gobiernos y a la población en general. Siendo el gobierno y el sector de la salud quienes se encarguen de difundir dicha información, comenzando desde los centros educativos, permitiendo con esto que todos, y desde temprana edad, adquieran los conocimientos necesarios para tomar las riendas de su salud, sus hábitos y se ataque así, la raíz del problema.

Consultar artículo en: La industria de las enfermedades crónicas. Revista Neuronum, 2021.

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