Frenar la producción de CFC salvó al mundo de un calentamiento aún mayor

Frenar la producción de CFC salvó al mundo de un calentamiento aún mayor

Que el mundo se uniese en 1989 para que se dejaran de fabricar los clorofluorocarburos (CFC) marcó una época en la política medioambiental global y prefigura los acuerdos ahora necesarios para limitar de forma decisiva las emisiones de CO2.

Un grupo de científicos ha analizado por medio de un modelo esta situación hipotética: ¿qué habría pasado si las naciones no se hubiesen puesto de acuerdo en eliminar los CFC, si hubiera seguido produciéndolos sin parar? Muestran que el Protocolo de Montreal ha puesto a salvo al mundo de un calentamiento adicional temible. Si la producción de esas sustancias químicas hubiera continuado sin freno hasta finales de este siglo, el planeta llegaría a estar 2,5 grados más caliente de lo que lo estará solo con el cambio climático que está ocurriendo aun sin ellas.

Exponen la razón en Nature Paul Young, de la Universidad de Lancaster, y sus colaboradores. Los CFC tienen un efecto doble en el clima. Por una parte, son unos gases de invernadero muy eficientes y retienen el calor en la atmósfera aún más que el dióxido de carbono o el metano. Solo con esto aumentarían ya la temperatura media mundial en unos 1,7 grados, según las simulaciones efectuadas por el grupo.

Por otra parte, los CFC actúan por medio de la vegetación sobre la distribución del dióxido de carbono en la Tierra. Sin la prohibición de Montreal, para finales del siglo solo quedarían restos de la capa de ozono. La intensa radiación ultravioleta que entonces se recibiría inhibiría el crecimiento vegetal y con ello la capacidad de las plantas de incorporar carbono. Este efecto añadiría a la atmósfera entre 325 y 690 gigatoneladas de CO2, que causarían a su vez un calentamiento adicional de 0,8 grados, según el cálculo.

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Artículo completo: “The Montreal Protocol protects the terrestrial carbon sink“. Paul J. Young et al., en Nature, 2021.

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