¿Es la gravedad una «doble copia» de la interacción fuerte?

¿Es la gravedad una «doble copia» de la interacción fuerte?

Hasta donde los físicos han podido determinar, la naturaleza habla dos lenguajes mutuamente ininteligibles: uno para la gravedad y otro para todo lo demás. Las curvas en el tejido del espaciotiempo indican a los planetas y a las personas hacia dónde caer, mientras que el resto de fuerzas están asociadas a partículas cuánticas.

Albert Einstein fue el primero que habló de la gravedad en términos de la curvatura del espaciotiempo al formular su teoría de la relatividad general. La mayoría de los teóricos suponen que la gravedad también opera a través de partículas llamadas gravitones, pero los intentos de reescribir la teoría de Einstein usando reglas cuánticas por lo general han dado lugar a sinsentidos. La división entre las fuerzas es profunda, y la posibilidad de unificar por completo las dos gramáticas parece remota.

Sin embargo, en los últimos años, una desconcertante herramienta de traducción conocida como «doble copia» ha demostrado una capacidad asombrosa para transformar ciertos objetos gravitatorios, como los gravitones o los agujeros negros, en equivalentes cuánticos mucho más simples.

«Existe una brecha en nuestra imagen del mundo, y esto la está cerrando», afirma Leron Borsten, físico del Instituto de Estudios Avanzados de Dublín. Aunque esa relación matemática entre la gravedad y las fuerzas cuánticas no está demostrada ni tiene una interpretación física clara, permite que los físicos realicen cálculos gravitatorios casi imposibles y sugiere la existencia de una base común subyacente a todas las fuerzas.

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