Actividad ganadera: evaluación de las emisiones y estrategias de mitigación

Actividad ganadera: evaluación de las emisiones y estrategias de mitigación

 La actividad ganadera tiene repercusión en el medioambiente, ya sea por la utilización de recursos, el proceso de producción o la gestión de sus residuos. Los modelos de contabilidad ambiental son imprescindibles para mejorar la comprensión de las causas de emisión de gases de efecto invernadero por la ganadería a lo largo de la cadena de suministro.

 Con el aumento de temperatura en el planeta, el crecimiento del nivel del mar, el deshielo de los casquetes polares y los glaciares, los cambios en los patrones del clima y las alteraciones en las corrientes oceánicas, el cambio climático constituye el más serio desafío para la humanidad. Este cambio que está causado por el aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), amenaza a los medios de vida de las personas y aumenta la inseguridad alimentaria del futuro en el mundo.

Los objetivos marcados en los acuerdos internacionales obligan a los responsables de las principales fuentes de emisión de gases de efecto invernadero a poner en marcha estrategias que reduzcan su impacto ambiental.

Actividad ganadera y GEI

Por la magnitud de su impacto, la ganadería es uno de los tres sectores con repercusiones más graves en los principales problemas medioambientales en las diferentes esferas- atmósfera y clima, contaminación del agua, degradación del suelo, biodiversidad- a todos los niveles, desde el ámbito local hasta el global.

Tanto es así que la mayor parte del dióxido de carbono procede de los cambios de uso de la tierra causados por la deforestación para disponer de pastizales y zonas destinadas a la producción de forrajes. El proceso de fermentación que tiene lugar en la digestión entérica de los rumiantes es el principal responsable de la emisión de metano y la gestión del estiércol es la fuente de la liberación de óxido de dinitrógeno.

En la Unión Europea se fijó como objetivo reducir las emisiones de gases de efecto invernadero un 20% en 2020 con respecto a las realizadas en 1990. El esfuerzo que debe realizar se reparte en dos bloques. En el primero se incluyen los sectores más intensivos en el uso de energía (generación, refino, siderurgia, cemento, papel, vidrio, etc.). En el segundo grupo de emisiones se incluyen los siguientes sectores: residencial, transporte, agrícola y ganadero, gases fluorados e instalaciones industriales no sujetas al comercio de derechos de emisión.

Modelo de contabilidad ambiental

El modelo de contabilidad ambiental de la ganadería mundial (GLEAM) fue elaborado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) para apoyar la comprensión de las emisiones de gases de efecto invernadero causadas por la producción ganadera a lo largo de la cadena de suministro, identificar esferas de intervención y establecer un orden de prioridad entre ellas con el fin de reducir las emisiones del sector. Otra utilidad de este modelo es valorar la eficiencia de las prácticas de mitigación para que puedan adoptarse en diferentes sistemas de producción, si se cumplen las necesarias condiciones económicas e institucionales.

En el GLEAM se representa las principales actividades de las cadenas de suministro ganadero con la finalidad de examinar las implicaciones ambientales de las prácticas empleadas en la obtención de los productos básicos, los sistemas de explotación agrícola y los métodos que utilizan las distintas regiones.

Además de esto existen técnicas, conocidas como Mejores Técnicas Disponibles (MTD), que tienen por objetivo reducir el impacto del conjunto de la explotación sobre el medio ambiente y la salud de las personas. Estas pueden ser aplicadas en todas las explotaciones ganaderas y la intensidad de su aplicación depende del grado de cumplimiento de objetivos y compromisos fijados para la reducción de GEI en el sector ganadero.

Con todo esto el estudio concluye dando muestra de la posibilidad de reducir los efectos negativos sobre el cambio climático, producto de esta actividad. Específicamente, se presenta que las emisiones de CO2 pueden ser reducidas al disminuir la deforestación y la degradación de los pastizales, reponiendo pérdidas de carbono en el suelo, mediante la restauración de zonas de pastos desertificadas, o aplicando prácticas de labranza de conservación. Las emisiones de metano se pueden reducir con dietas que disminuyan la fermentación entérica, mejorando la gestión del estiércol y utilizando el biogás como fuente de energía. Y, por último, las emisiones de óxido de dinitrógeno se reducen mejorando las dietas y el manejo del estiércol.

Consultar articulo completo en: Actividad ganadera: evaluación de las emisiones y estrategias de mitigación. Anales de la Real Academia de Doctores de España, 2021.

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